Hoy, voy a hablar de una de las formas de comunicación más menospreciadas: el arte. Y les voy a hablar de uno de mis descubrimientos poco sorprendentes. Pero primero, vamos a aprender un poco sobre historia. Jean Michel Basquiat es un pintor de gran talento.
Un pintor urbano, quiero decir. Quizá algunos de ustedes no consideren esto arte pues al mencionárselo a cierta persona me preguntó si pintaba "realismo". "Urbano", recalqué, aunque sus pinturas si traen una fuerte carga de la realidad que él vivía.
Su infancia fue muy difcíl, sus padres se divorciaron y saltó de escuela a escuela hasta dejarla sin terminar sus estudios.
Prefirió dedicarse al arte, que se le daba excelente. Salió de su casa y vivía en la calle, pintando paredes en el metro o en la calle. Se mantenía vendiendo camisetas y tarjetas que él mismo pintaba y firmaba bajo el nombre (compartido) de SAMO, SAMe Old shit.
Para resumirles el rollo, Basquiat era un graffitero. Uno muy talentoso. Expresaba su ira contra el sistema y la sociedad a través de la lata.
Aunque también se dedicó al arte en otros Bien, quizá a ustedes les parezca un trabajo feo, quizá malo, pero recuerden que a Picasso también le dijeron que su trabajo era infantil. Picasso contestó que cuando él era un niño, pintaba como Rafael, y le tomó años aprender a pintar como niño.
La pintura de Basquiat está llena de violencia y oscuridad porque así sentía su vida y su mundo, la calle del New York de los 70's y 80's. Su vida fue alcanzada rápidamente por las drogas, y murió en 1988 a los 27 años por sobredosis de heroína. Quería dejar las drogas, pero me supongo que se imaginan ustedes lo difícil que es eso.
¿Qué les provocan a ustedes estas pinturas?